é

Rut: Una novia original en el más estricto sentido de la palabra. Como diría el novio… “es un genio”. Al ser tan detallista y creativa, con mayor razón no podíamos defraudarle. Con muchísima personalidad, tímida y cercana a la vez.

 

Sergio: Un novio de armas tomar, preparado para darlo todo en cada momento. Si algo le caracteriza es su espontaneidad. Bromista y un gran narrador de anécdotas hacía más fácil sentir que le conocías de toda la vida.

 

Nuestra primera reunión fue en la Latina, lugar muy significativo para la pareja. Acudimos a un bar, y tomándonos unas cervezas con la pareja fuimos introduciéndonos cada vez más en su peculiar y fantástica historia de amor.

 

En el momento de empezar a hacer las primeras fotos, se notaban la timidez y los nervios. Sirviéndonos de los paseos y de la conversación por esas calles, la complicidad y los gestos de cariño surgían entre ellos. Claramente, estaban hechos el uno para el otro. Conseguimos lo que nos habíamos propuesto, se olvidaron de las cámaras y con ser ellos mismo el resto fue surgiendo.

 

Sergio parecía tenerlo todo controlado, cantando a la prometida en medio de la calle e invitándola a un romántico baile a la luz de las miradas de todos los transeúntes.

Sin embargo Rut acabo demostrando que la que realmente lleva las riendas y los pantalones en la relación era ella. Fue a partir de aquí cuando pudimos disfrutar de Rut tal y cómo es, mostrando que la relación es un tira y afloja entre vaciles y gestos de cariño. Desde luego, el futuro de la pareja promete una vida donde el aburrimiento no tiene cabida.

 

El paseo terminó en el mejor sitio en el que podía acabar. Sentados frente a las vistas que serían el escenario de las fotos de la boda, la seguridad y confianza entre la pareja y nosotras era mayor junto con la certeza de que todo saldría bien.

^

© Caleidoscopio bodas 2015